Subir precios da miedo. Pero cobrar mal da más problemas: trabajás de más, elegís clientes que no te convienen y el negocio no crece aunque estés a full. Estas son las señales que más vemos en las sesiones con emprendedores y pymes de Uruguay.
1. Tenés la agenda llena y la cuenta igual
Si no te entra un cliente más y aun así no llegás a fin de mes, el problema no es la demanda: es el precio. Más volumen no lo arregla, lo empeora.
2. Nadie te discute el precio
Parece una buena noticia, pero muchas veces significa que estás por debajo de lo que el mercado está dispuesto a pagar. Algo de negociación es sano.
3. Cobrás lo mismo que hace un año
Tus costos subieron, tu experiencia también. Si tu precio quedó congelado, en términos reales lo bajaste.
4. Armás un presupuesto distinto para cada cliente
Sin servicios definidos, cada propuesta es una negociación desde cero. Empaquetar lo que hacés en dos o tres opciones claras te ahorra tiempo y te posiciona mejor.
5. No sabés cuánto te deja cada servicio
Si no tenés claro cuántas horas te lleva cada trabajo y cuánto te queda limpio, estás decidiendo a ciegas. Es el primer número que hay que conocer.
¿Y ahora qué?
Empezá por lo básico: listá tus servicios, calculá horas reales y costos, y compará con lo que cobrás hoy. Si querés hacerlo acompañada, en la Sesión Brújula revisamos tus precios y tu arquitectura de servicios junto con el resto del negocio.
Atte, Nattes.